Terapias Holísticas

La clave de la técnica metamórfica

La técnica metamórfica nace a partir de la premisa expresada en el título. Pone énfasis en que la fuerza vital es capaz de curar y restablecer a la persona y de favorecer su equilibrio, armonía y crecimiento.

El gran maestro Paramahansa Yogananda ya indicaba que los mejores métodos terapéuticos son aquellos que favorecen que la energía vital permita al individuo recuperar su capacidad de autocuración.

El practicante de la técnica metamórfica se convierte en un catalizador de la energía vital y su actitud debe ser de total respeto hacia el poder vital de la persona que recibe la sesión. El practicante no puede imponer su voluntad ni intentar dirigir la fuerza vital, sino que actúa como catalizador en todo momento. Es la fuerza vital la que se ocupa del cambio y la transformación; este es el motivo por el cual el practicante no interfiere de ninguna manera con el proceso.

La técnica metamórfica fue creada a mediados de la década de 1960 por el naturópata y reflexólogo Robert St. John. Después de muchos años de experiencia en consulta, fue comprobando que no solo existe el mapa del cuerpo sobre el que trabaja la reflexología, sino que también hay un mapa psicológico y un mapa temporal que corresponde a los nueves meses que pasamos en el vientre materno.

Durante su investigación, St. John descubrió que los nueve meses de gestación que pasamos en el vientre de nuestra madre están trazados a lo largo de varios puntos ubicados en pies, manos y cabeza que están relacionados con distintas zonas de la columna vertebral, y comprobó que el masaje en esos puntos beneficiaba enormemente a sus pacientes.

La técnica metamórfica no busca hacer frente a síntomas o problemas específicos. El practicante metamórfico masajea o acaricia con toques ligeros los puntos mencionados, conocidos como reflejos espinales. Los toques suaves activan la capacidad del paciente de curarse a sí mismo y le liberan de patrones limitantes del pasado.

La fuerza vital provoca la transformación no solo en el ámbito físico, sino también en los ámbitos mental, emocional y del comportamiento. Los cambios pueden producirse con mayor o menor rapidez, y pueden ser sorprendentes o sutiles, pero en todos los casos serán fructíferos y ocasionarán que la persona experimente la metamorfosis que precise en su camino evolutivo.

 

Yolanda San Miguel.


Yolanda San Miguel

Mentoring en Gestión Emocional

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