Terapias Holísticas

Gracias en acción

Decía mi madre que es de buen nacido ser agradecido. Las madres son sabias, y cuando recordamos sus consejos y, sobre todo, cuando maduramos, observamos desde la distancia lo muy acertadas que, a veces, fueron sus palabras. Produce cierto goce observarlo, ¿verdad?

Ocurre que cuando damos las gracias de forma consciente, ya sea a otros o incluso a nosotros mismos (¿por qué no?), se produce un cambio interno. Nos colocamos en un espacio de reconocer, de valorar, de resaltar, de dar importancia y sentido a algo. Dar las gracias se puede convertir en una práctica de atención plena, claro que sí.

A nuestros niños enseguida les enseñamos a dar las gracias, y cuando se les olvida, les decimos: “¿Qué se dice?”. Convertimos gracias en una palabra mágica, hacedora y creadora de bien.
Seamos adultos coherentes y hagamos diariamente esta práctica:

¿A qué o a quién puedo dar hoy las GRACIAS?

Te invito a entrar en “acción de gracias”; tan solo requiere un instante. “Doy gracias a…”, “doy gracias por…”.

Agradecer con conciencia cuando somos adultos es entrar en el estado de gracia, un estado en el que los niños juegan con soltura. Entrar en el estado de gracia significa entrar en un estado de Bendición, o sea de bien decir… Cuando pedimos o enviamos bendiciones entramos en un campo de pensamientos, sentimientos y emociones de alta calidad, de elevada vibración. Es como subirse a un parapente y sobrevolar el valle de lágrimas y dar gracias con benevolencia por el simple hecho, por ejemplo, de respirar, de estar vivos, de levantarnos por la mañana, de tomar nuestro café, nuestro té…

Dar gracias por los pequeños detalles nos ayuda mucho a aprender a relativizar todo lo que nos ocurre: lo bueno, lo regular, lo malo, lo peor… De hecho, calificamos los acontecimientos con estas etiquetas según como nos encontramos cada día. Un día en que nos hayamos levantado con el pie izquierdo, veremos como peor lo que solamente veríamos como malo si nos hubiésemos levantado de mejor humor. Asimismo, el día en que nos hemos levantado bajos de ánimo vemos como regular algo que, en otras circunstancias, nos parecería bueno.

Depende, ¿de qué depende? Efectivamente, como dice la canción, “de según cómo se mire, todo depende”.

Cuando damos las gracias por los pequeños o grandes detalles, nuestro espíritu creativo renace, resurge de las cenizas de la desolación de lo peor vivido… Nos subimos al parapente, sobrevolamos nuestras penas, ponemos en acción el arte de relativizar en nuestra propia vida, experimentamos lo que esté ocurriendo y de repente… aquello que tanto habíamos temido en nuestras vidas no fue tan malo, no fue lo peor. Se trata de poner el foco en lo que nos va a construir. No digo que no haya que pararse a observar todo con asertividad, pero una vez hecho, pregúntate: “¿Y ahora qué? ¿Voy a consumirme en el drama o voy a ver qué es lo que soy, con qué cuento, qué me queda? Agradezco lo que soy y agradezco todos mis recursos… Doy infinitas gracias por ellos y, así, les saco brillo y me alzo hacia delante, elijo cambiar mi mirada y adoptar una nueva perspectiva”.

Quizá no te sea tan fácil, no te sea tan rápido… Pero sí sabes que funcionar, funciona… Lo que no sabemos es cuánto tiempo hay que mantener este estado. Yo diría que siempre que podamos mantenerlo: para mí es como una constante matemática invariable que nos permite resolver muchas cuestiones; es la fórmula infalible. Si no te lo crees, haz lo contrario, a ver qué pasa.

Todos y cada uno tenemos la experiencia, en circunstancias poco favorables, de haber mantenido actitudes poco proactivas. Hemos sido rehenes de un secuestro emocional limitante y si, como mínimo de mínimos, conseguimos sacar un poco la cabeza y respirar seremos más capaces de resolver estas ecuaciones con tantas incógnitas.

Por tanto, vemos que si nos adentramos en el estado de gracia aparecen muchas variables favorecedoras, benevolentes, que nos ayudan a minimizar las presiones a las que nos vemos sujetos. Son recursos naturales que nos ayudan a encontrar la salida del laberinto de la vida: el todo es posible, el yo puedo, el yo merezco, la afirmación del sí, son las variables que afloran de forma natural cuando permitimos como adultos que así sea, a través del juego de dar las gracias con consciencia.


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Yolanda San Miguel

Terapeuta holística y formadora