Terapias Holísticas

Felicidad celular

Habréis oído alguna vez la expresión “el cuerpo sigue a la mente”. Como seres humanos multidimensionales, estamos dotados de varios vehículos. Expuesto de forma muy esquemática, tenemos los cuerpos físico, emocional y energético. Estos vehículos llevan a cabo la labor de traducir nuestros pensamientos y emociones y manifestar la realidad física y energética de nuestra vida.

Podemos llegar a disociarlos con el fin de comprenderlos; podemos entender sus partes para comprender el todo y comprobar al mismo tiempo cómo a través de una matriz perfectamente permeable se envía información constante de vehículo a vehículo. Y cuando están en equilibrio y armonía y dicha información pasa y a su vez regresa sin obstáculos, es cuando se dice que entramos en el estado de coherencia, una coherencia biológica que viaja a los mundos internos de nuestra mente y nuestro corazón, que equilibra simultáneamente los procesos bioquímicos y fisiológicos con los pensamientos y las emociones. Entramos en el universo invisible de los biocampos de información, energía y vibración.

Hay estudios que demuestran que tenemos, aproximadamente, entre 60.000 y 70.000 pensamientos al día, que el 90 % de ellos son negativos y que el 90% de los pensamientos del día siguiente son los mismos que los del día anterior.

¿Nos paramos a observar la calidad de los pensamientos, las emociones y los sentimientos que cada día experimentamos?

Muchas veces nos vence la inercia, pero es bueno que recordemos nuestra responsabilidad y también que disponemos de herramientas para el cambio.

Te invito a que hagas una lista. Coge papel y bolígrafo, y escribe todos los recursos de que dispones aquí y ahora para modificar tus pensamientos. Tan solo debes tener en cuenta dos premisas: que estén a tu alcance y que sean gratuitos o muy asequibles.

Algunas sugerencias 🙂

  • Ir a la biblioteca y escoger una lectura constructiva
  • Quedar con el vecino de enfrente para ir a correr
  • Comer más frutas y verduras de proximidad
  • Meditar regularmente
  • Escuchar música
  • Pasear por un parque
  • Sentirte agradecido por todo cuanto tienes
  • Amar a tus semejantes
  • Fomentar la ilusión y la confianza en ti mismo/a con pequeños logros diarios.

 

Sigue tú y elige las opciones que encajan más con tus gustos y necesidades. Tus telómeros te lo agradecerán. Veremos por qué.

Bruce Lipton, biólogo celular, nos dice que la mente es energía; que cuando pensamos transmitimos energía, y que los pensamientos que tenemos son más poderosos que la química.

También nos habla de los telómeros, y nos dice que son regiones de ADN no codificante que se encuentran en los extremos de los cromosomas y cuya longitud, además de indicar la esperanza de vida, indica el estado global de nuestra salud. Y la telomerasa es una enzima que constituye la vía principal de mantenimiento de la longitud de los telómeros.

Según Lipton, los telómeros están conectados a cómo vemos y entendemos la vida, y nos explica cuáles son los factores que intervienen en una óptima longitud de los telómeros y en una correcta acción de la telomerasa. El estrés, la alimentación inadecuada, la baja autoestima, el mal humor y ejercer violencia física y verbal, la falta de propósito vital y el desamor reducen la longitud de los telómeros y acortan la esperanza de vida.

Por otra parte, cultivar emociones elevadas (como la alegría, el amor, la gratitud), la actitud proactiva, una buena autoestima y sentirnos útiles a la comunidad son, todo ello, factores que afectan de forma positiva a nuestras células, a la salud y a la esperanza de vida.

Resulta sorprendente que una ínfima parte de las células de nuestro cuerpo físico esté conectada con nuestras emociones y, a su vez, con la calidad de nuestra vida, de forma fractal.

Bruce Lipton nos muestra la trascendencia de estas investigaciones cuando afirma que “cuando eres un ser humano saludable, contribuyes a la salud de todo el planeta”.

Es importante y necesario implementar hábitos saludables. No somos partes aisladas que caminan separadas, sino que somos un microcosmos interconectado físico, mental, emocional y energético que, si está en equilibrio y armonía, nos otorga una buena calidad de vida y contribuye directamente a nuestra felicidad.


Yolanda San Miguel

Mentoring en Gestión Emocional

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