Terapias Holísticas

Alegría y buen humor

Dice Thich Nhat Hanh: «A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero a veces tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría».

Los expertos dicen que existen ciento ochenta clases de risa, pero que la mejor es la risa sincera y abierta. La risa nos ayuda a relacionarnos socialmente y nos convierte en personas más felices y saludables. Y un dato curioso: con una carcajada activamos los casi cuatrocientos músculos que hay en nuestra cara.

Nacemos con la capacidad de reír. Es una habilidad única en los seres humanos, y empezamos a manifestarla a los pocos meses de vida. Los niños ríen hasta trescientas veces al día, y los adultos suelen reír entre quince y cien veces al día. A medida que vamos creciendo vamos perdiendo el sentido del humor; nos vamos convirtiendo en personas serias, formales y más cercanas a los estados de tristeza.

Está demostrado que una gran cantidad de dolencias cardíacas tienen su origen en la tristeza, la cual hace que el corazón se encoja. Cuando reímos, en cambio, el corazón se relaja y se expande.

En una época de mi vida, me di cuenta de que cada vez reía menos. Empecé a observarlo y, efectivamente, las veces que me reía al día se podían contar con los dedos de una mano. Y decidí hacerme un regalo: me apunté a un curso de formación en risoterapia, de todo un año. Fui muy consciente del regalo terapéutico que me hacía, y fue todo un acierto. Jugué, reí a carcajadas, hasta lloré de risa, pinté, canté, bailé, compartí, aprendí de la espontaneidad y de la creatividad a flor de piel y, algo muy importante, sané la herida que me llevó a perder la sonrisa.

Si has comprobado que ríes menos en tu vida, realiza prácticas para ir incorporando la risa. Por ejemplo, ríete frente al espejo, ve películas de humor, busca la compañía de personas alegres, o asiste a una sesión de risoterapia o dinámicas de la risa. Descúbrete de nuevo y encuéntrate cara a cara con la magia del juego, el cual llama a la puerta a lo liviano, te suaviza y te trae de vuelta al ahora. Y recordemos que la alegría, el entusiasmo, el buen humor, el contento y la satisfacción son amigos de la abundancia, la creatividad y el gozo interno.

La risa es muy valorada en todas las filosofías y en casi todas las épocas. Los taoístas enseñaban que la práctica de la sonrisa interior asegura la salud, la felicidad y la longevidad; es como un bálsamo amoroso hacia uno mismo. En Oriente, la risa es considerada una expresión de la inteligencia humana; ahí proponen que nos riamos de nosotros mismos, pero nunca de los demás.

En 1976 diagnosticaron al periodista Norman Cousins una enfermedad degenerativa, espondilitis anquilosante. Decidió ver películas de risa para elevar el estado de ánimo y tomar vitamina C. Poco a poco comenzó a dormir mejor y los dolores fueron desapareciendo. Este caso fue motivo de estudio en varias universidades americanas y supuso el inicio de la risoterapia contemporánea. Es a partir de los años 70 cuando se inician las investigaciones científicas sobre los beneficios de la risa.

Cuando nos reímos, tienen lugar estos efectos:

Se activa el córtex cerebral y libera impulsos eléctricos, con lo que se expulsa la energía negativa de nuestro cuerpo en el mismo instante en que comenzamos a reír. En este proceso se liberan hormonas: endorfinas, la dopamina, la serotonina, que contribuyen al bienestar psicológico y también actúan como analgésicos naturales, es decir, alivian el dolor. Las endorfinas, además, protegen al organismo de infecciones, potencian nuestro sistema inmunitario, aumentan el estado de bienestar y nos ayudan a combatir el estrés. Al mismo tiempo, durante este proceso se reduce la segregación del cortisol, la hormona del estrés.

Con la risa logramos desterrar nuestros miedos y nuestras preocupaciones, aumenta el estado de relajación y logramos dormir mejor.

La risa mejora la actividad cardiovascular y esto contribuye a alargar la vida, mejora el sistema respiratorio, promueve la liberación de toxinas, mejora el estado de la piel, fortalece nuestra autoestima y fomenta las relaciones, contribuye a la imaginación y a la creatividad, y mejora la memoria, ya que la mejor forma de aprender es divertirnos (los recuerdos alegres se instalan mejor en el cerebro).

Un estudio realizado en la escuela de medicina de la Universidad de Loma Linda, situada en California (EE. UU.), permitió determinar que el buen humor produce un alto nivel de ondas gamma, que son las mismas que se producen durante la práctica de la meditación.

La risa te enraíza en el presente, y el presente es la tierra fértil donde florece tu ser. Por eso sonríe, sonríe, sonríe.


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Yolanda San Miguel

Terapeuta holística y formadora